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Biografía breve
Roxana Kreimer se dedica a la filosofía científicamente informada. Escribe y da clases sobre temas de gran anclaje práctico y procura hacerlo en un lenguaje comprensible para todos. Es Licenciada en Filosofía y Doctora en Ciencias Sociales (ambos por la Universidad de Buenos Aires). Publicó los siguientes libros: «Desigualdad y violencia social. Análisis y propuestas… Leer más

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- Límite al derecho sucesorio
Límite al derecho sucesorio

¿Deben los ingresos ser proporcionales al esfuerzo que realiza cada persona? Quien conteste afirmativamente a esta pregunta debería estar a favor de poner un límite al derecho sucesorio. No hacerlo nos lleva a lo que el economista Michael Albert denomina “el problema del nieto de Rockefeller”, y es la posibilidad de que el nieto de Rockefeller no trabaje ni un solo día de su vida y la nieta de un indigente tenga que hacerlo durante toda su existencia en una tarea no gratificante por la que recibe una remuneración miserable. Es decir, la libertad de Rockefeller limita la libertad y el derecho a una igualdad de oportunidades para los contemporáneos de sus descendientes.
La mayor parte de los estudiosos de la economía política coinciden en señalar que las diferencias de riqueza que se acumulan en una sola generación debido a sacrificios desiguales son minúsculas si se las compara con las diferencias de riqueza que surgen por las herencias, por la suerte, por la obtención de una ventaja injusta y por la especulación.
En la Argentina existió un impuesto a la herencia y fue eliminado en 1976 por el Ministro de Economía de la dictadura militar José Alfredo Martínez de Hoz. Desde entonces hubo varios intentos para reimplantarlo, pero por una u otra razón nunca terminaron de concretarse. Desde enero del 2010 entró en vigencia en el ámbito bonaerense el «Impuesto a la Transmisión Gratuita de Bienes», comúnmente denominado «Impuesto a la Herencia».
Muchos países cuentan con Impuesto a la Herencia, empezando por Estados Unidos, que lo aplicó por primera vez tras haber declarado su independencia, y en la actualidad está vigente en varios de sus Estados. En España se gravan las herencias superiores a los 402.700 euros, en Inglaterra las superiores a 312.000 libras (450.000 dólares) con porcentajes que llegan hasta el 40 por ciento para la escala superior, lo que les permite recaudar algo más de 5.000 millones de dólares anuales. Impuestos similares existen en Alemania, Holanda, Bélgica, Italia y Francia. En Latinoamérica existe en Chile, con una alícuota que llega al 25 por ciento, y en algunos Estados de Brasil con porcentajes bajos. Argentina es uno de los pocos países en el mundo que a nivel nacional no lo tiene.
En noviembre del 2008 los diputados Hugo Prieto, Gustavo Serebrinsky, Norberto Erro y Héctor Alvaro, todos radicales K, propusieron gravar las herencias superiores al millón de pesos. En sus fundamentos señalan que se deben aminorar las diferencias que el azar imprime en la situación de las personas, y advierten que “no hay ningún mérito en haber nacido en un piso de Avenida Callao y Libertador, y por ello ser acreedor de una inmensa herencia, mientras que quienes nacieron a unas pocas cuadras, en la villa 31, no pueden ser acreedores de nada”. El ex secretario de Cultura de la Nación de Cristina Kirchner, José Nun, reclamó que se reimplantara este impuesto y se destinara lo recaudado a Cultura, a la Asignación Universal por Hijo, o a ir preparando el camino para la Renta Básica Universal. Sin embargo, la iniciativa no prosperó.
Más allá de cierto límite, la posibilidad de heredar es contradictoria con el principio que da sustento a la cultura moderna, postulado incluso por varios teóricos del liberalismo: que el lugar que ocupe cada individuo en la sociedad debe estar basado en el propio esfuerzo y no en los privilegios de cuna.